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jueves, 29 de enero de 2026

¡NIEVA EN NAVARRA!

     

    ¡ Nos hemos levantado con la sorpresa de que está nevando!

    No es mucho, aproximádamente 6 cm, pero lo suficiente para cubrir la arboleda de blanco y de ilusión nuestros corazones. 

 

    Pero hay que cambiar los planes y coger el coche poco, así que decidimos  ir a Fitero, que solo está a 3 km para conocer la ciudad y su famoso Monasterio. 


    Primero  una vuelta, bien abrigados porque no cesa de nevar, por  el casco historico de Fitero que no es otro que los alrededores del Monasterio, bien aprovechado para  situar dentro de su entorno el Ayuntamiento, un cine, el casino, el centro de la tercera edad, la oficina de Turismo y la plaza del mercado. 

    Primero nos dimos una vuelta por el mercado al aire libre pero  tenía muy pocos comerciantes atrevidos a exponer sus productos de la huerta, así que nos dirijimos a la  Oficina de Turismo que nos informó muy detalladamente de Fitero, sus encantos y que a las 12 habría una visita guiada al Monasterio, "con sorpresa incluida", así que  reservamos  plaza y cogimos el coche hacia Cascante, pueblo a 12 km que  tiene la Basílica de Nuestra Sra. del Romero.

    La Iglesia  de Nuestra Señora del Romero está edificada en la zona más alta de Cascante, con la que enlaza a través de una galería porticada hecha en ladrillo, de estilo barroco, con treinta y nueve arcos de medio punto sobre pilares para proteger a los visitantes pero en una pronunciada cuesta. La subida  es un auténtico via crucis,  en una pronunciada cuesta y cayendo una ligerisima nieve que poco a poco va transformandose en una lluvia ligera pero muy fria. 

    

    El templo se edificó a finales del s. XVII en estilo barroco, en el lugar de otro más antiguo, de estilo gótico, del que se aprovecharon otros elementos y del que se conserva una capilla  donde se conserva la Virgen del Romero, una preciosa imagen gótica polícroma de finales del siglo XII.

    Posee planta de tres naves con capillas entre los contrafuertes, crucero y transepto, capilla mayor y camarín adosado a la cabecera en comunicación con una sacristía adosada al presbiterio por el lado del evangelio.
 

    Rapidamente nos volvimos  a Fitero  donde ya nos esperaba la guia, que mostró todo el Monasterio , con auténtico amor  por  su trabajo. 

    El Monasterio de Santa María la Real, pertenece a la orden del Císter. Su arquitectura es propia de la transición del románico al gótico al gusto cisterciense.


    La iglesia se convirtió en parroquia a partir del siglo 
XVI, cuando el pueblo de Fitero crecía y necesitaba un lugar de culto donde poder asistir a todos los actos litúrgicos y recibir los sacramentos. Fue entonces cuando se organizó la capilla bautismal tomando una parte del claustro y cuando se levantó el coro en sustitución del anterior medieval situado en la nave central.

    El claustro conserva alguna de sus estancias mientras otras fueron ocupadas por la población laica para uso de viviendas y otros menesteres.

    Es destacable de la parte monacal , el Claustro y la Sala Capitular; de la Iglesia, su coro, varios retablos e imagenes muy bien conservados y  su órgano antíguo pero muy bien restaurado y conectado ( y aquí está la sorpresa) via internet con el órgano de la Catedral de Córdoba de tal manera que  la guía, mediante una aplicación en la tableta conectó con Córdoba y lo hizo sonar interpretando solo la famosa tocata y fuga de Bach. 

    Salimos tan maravillados, y tan aprisa  para volver al balneario que no me percaté de que  me habia olvidado  mi gorra en la Iglesia...

    ...¡Y al dia siguiente la acercó la propia guía al balneario!

¡A esto le llamo profesionalidad!


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