Tras un viaje algo movido por la espesa niebla que nos acompañó hasta Andujar y las obras de la A2 que provocaron intensas retenciones, llegamos a Sigüenza, encantadora villa medieval, cabecera de 27 núcleos de población en la comarca de la Serranía, o Sierra Norte de Guadalajara, lindando por el este con la famosa Alcarria de D. Camilo.
Antes incluso de parar en el h
otel, nos hemos dirigido al precioso Campamento del Pinar , a los pies del poderoso Castillo de Sigüenza, hoy parador en reparación, y en un valle frondoso por donde discurre un riachuelo que desemboca en el Henares. El paraje, que contemplamos y caminamos para estirar las piernas recorre un imponente pinar sorteado de senderos y morriones pétreos... y una ardilla saltando tranquilamente de rama en rama, hasta que se perdió tras el imponente roquedal.
Disfrutamos de la paz, el silencio, el breve sol en la cara y unas viandas que habiamos adquirido en el camino, junto con una botella de buen vino, ya que por fin habiamos llegado a nuestro destino.
Tras tomar posesión del Hotel "Ciudad del Doncel", no muy bien, por cierto, comenzamos nuestro paseo dirigiendonos primero a la Catedral que por no estaba muy frecuentada por lo que pudimos disfrutar de su majestuosidad con audioguia y visita virtual.
La Catedral Basílica de Santa María la Mayor, cuya construcción se inició en el siglo XII tras la reconquista de la ciudad, es un notable ejemplo de arquitectura que combina elementos románicos y del primer gótico o cisterciense. El edificio tiene una apariencia de fortaleza debido a sus dos torres militares medievales que custodian la portada principal. La Catedral es principalmente conocida por la estatua funeraria de Martín Vázquez de Arce, conocido popularmente como "El Doncel": La escultura, realizada en alabastro, es famosa por su singularidad: representa al joven caballero recostado plácidamente sobre un cojín, leyendo un libro con las piernas cruzadas, en lugar de la típica pose yacente u orante.
Ya anochecido, salimos de la catedral hacia la Plaza Mayor, admirable plaza porticada del siglo XV, y
siguiendo por su calle mayor, si bien haciendo un alto para tomar un te en una simpática teteria-biblioteca, nos dirigimos a la casa del doncel y paseando, de vuelta ya al hotel, sobrecogidos por el silencio del barrio de las Travesañas y la Iglesia de Santiago
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Por la mañana muy tempranito, con una helada y un aire del norte que congela los huesos, visitamos el castillo, hoy Parador de Turismo, antes de continuar nuestro viaje por la comarca de los pueblos negros , camino de Soria.
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